Manuel Rodríguez Rivero

Nací en Barcelona, hace más tiempo del que quisiera. Toda mi vida adulta ha estado dedicada a los libros y a quienes los hacen. He sido cocinero (editor) antes que fraile (comentarista cultural): aprendí el oficio (allí, en la Prehistoria) en la editorial Cuadernos para el Diálogo, y con los años llegué a director de las editoriales Alfaguara y Espasa Calpe. He ejercido como asesor para asuntos del libro y la lectura de dos ministros de cultura (allí comprendí definitivamente que este mundo dista mucho de ser perfecto), y como consultor de distintas editoriales privadas, en las que también he dirigido colecciones literarias y participado en los comités de lectura. Fui responsable, durante años, de los programas literarios de la Residencia de Estudiantes, por los que pasaron buena parte de los escritores españoles más importantes del momento. He participado en multitud de congresos, encuentros nacionales e internacionales, mesas redondas, ferias y festivales literarios. Como crítico y comentarista cultural he colaborado, a lo largo de toda mi vida, en una cuarentena de medios de comunicación escritos y audiovisuales. He impartido cursos de edición literaria en docenas de talleres y masters de edición, tanto de carácter privado como público (Santillana/Universidad de Salamanca, Universidad Autónoma de Madrid). Durante más de una década firmé la columna “Sub Rosa” en la Revista de Libros, en la que, además, coordinaba la sección de Estudios Culturales. Entre otras publicaciones, soy coautor, con Javier Marías, del libro Si yo amaneciera otra vez (Alfaguara), un homenaje a William Faulkner. Desde 1998, y tras decidir que el oficio de editor, tal como se ejerce en los grandes grupos, ya no me interesaba, me lo monté por mi cuenta y empecé a escribir sistemáticamente sobre el mundo del libro y quienes lo hacen, lo que me divierte mucho más que la lucha frenética por la cuenta de resultados. Desde principios de este milenio he sido titular de columnas de opinión de carácter cultural en los diarios ABC y El País, donde sigo firmando cada sábado la columna “Sillón de Orejas” en el suplemento Babelia. He recibido, entre otros, los premios Bibliodiversidad del Gremio de Editores de Madrid y el Atlàntida al mejor articulista del Gremi d´Editors de Catalunya. Y, pese a todo, sigo convencido de que editar es tercer mejor oficio que puede ejercerse en este mundo, después de a) el de lector y, b) el de escritor.

 

 

 

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