Hacía un ruido. Recital

“Etimológicamente, ‘ruido’ nos remite a una idea concreta y específica de lo natural; de ‘zumbido, rugido, bramido, berreo’, también a una imagen de lo social: ‘murmullo, alboroto, pelea, alteración del orden, ebriedad, éxtasis’. Se trata de un tipo de fuerzas y de formas que se resisten a ser capturadas, definidas, limitadas. Su borrosidad es una ventaja en algunos sentidos. Desafía toda teleología, todo orden, todo determinismo, todo significado. Tiene algo de explosión. Es como un arma para la guerra por nombrar el mundo. Esta idea comprende lo natural y lo social por lo que tiene de sacudida, de estallido, de explosión, de apertura, de ambigüedad, de inasible, de revolución, de violencia. Pero una vez abierta la brecha ¿qué mundos podrían darse por ella? ¿Cómo podría habitarse una naturaleza y una sociedad así? ¿En virtud de qué forma de vida querríamos hacerla durar? Sin cerrar su fuerza. Sin disminuir su potencia de ruptura. Sin pretender volver a meter al ruido en el redil de lo identificable, de lo comunicable. Quedarnos a vivir en la ruptura no es cosa fácil, como no era hacer durar la radical diferencia en nuestras vidas que trajo la acampada. El utilitarismo, la economía, la fealdad, el miedo o quizá sólo un poco de necesidad, pueden cerrar las posibilidades que se abren por el ruido”. Rafael Sánchez-Mateos Paniagua.

 

Hacía un ruido no es el nombre de una obra cerrada, sino de una zona de investigación que Fran MM Cabeza de Vaca y María Salgado iniciaron en enero de 2014 y completaron en diciembre de 2015. Fue mutando según pasaron el tiempo y la exploración; de modo que lo que presentaron en Hangar y El Arsenal el invierno de 2015 no fue idéntico a los recitales del mismo nombre que presentaron en Naranjo, CA2M, Fordham University o 16 Beaver la primavera de 2014. Hacía un ruido dio, pues, nombre a una investigación (El Ranchito / HIAP), a una pieza audiotextual (Antes de desaparezca nuestro mundo, escribámoslo), a un libro (Valencia: Contrabando, 2016) y  a un recital heterogéneo en el que de todo hay. Hay lectura de memoria y lectura de papel. Hay lectura procesada por la electrónica. Unos cuantos poemas hay. Los poemas proceden de la mirada y de la experiencia lingüística rica y salvaje que cualquiera puede tener en una ciudad a, en una ciudad b, en una ciudad ce… Hay esta poesía sin poetas que se encuentra en el oído del habla de cualquiera, la joyería gramatical de las revistas, la irradiación de frases buenas, la verbosidad: bisuteria casual de verborrea de la ciudad. Fotografía verbal. Hay poemas de otros poetas de quien deliberadamente se aprende en los poemas de una. Hay un rap invertido: bases que buscan voz en vez de al revés. Hay esta pieza sonora al final. Que intenta verbalizar. La experiencia de no caber. Ese desborde. El exceso. Hacía un ruido. Como si. Fuera. Un mundo entero.

 

El día 28 de noviembre se realizará una mesa literaria sobre este tema: www.madridganaraslaluz.com/programa/hacia-un-ruido

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